• Paola Rubio

Éxito y Fracaso: Dos impostores


Les llamo impostores a la definición tradicional del éxito y el fracaso, por que en realidad nadie lo puede definir como algo que aplique para todos y a veces creemos que así es-, simplemente porque todas las personas tenemos distintas maneras de apreciar la vida, distintos valores, motivadores e indicadores emocionales que nos dicen si la estamos armando en grande, o la estamos regando.

Mi definición de éxito es: el logro de los objetivos personales y sentirse feliz con ellos, sin importar si son grandes o pequeños, mientras te hagan sentir mejor contigo mismo. El éxito no siempre es un estado general de la persona, ya que se puede tener éxito en un área específica de la vida: en lo profesional, en lo espiritual, en lo económico, y al mismo tiempo no tener éxito en otra. Por supuesto hay personas exitosas en todas las áreas de su vida, generalmente como resultado de muchos años de trabajo personal. El éxito no es aquel que está bajo los parámetros de otra persona o lo que crees que se espera de ti.

Mi definición de fracaso: La sensación personal de no estar haciendo lo que a uno le gustaría hacer, o no estar con la persona que a uno le gustaría estar, o sentirse infeliz porque el cuerpo que habita no le gusta. Fracaso no es cometer errores o no triunfar en lo que para otros es importante. Fracasar es ver el sueño morirse y no hacer nada, fracasar es no llevar a cabo el cambio que esta prueba de la vida te pone. Y lo mismo, puedes ser una persona muy exitosa en unos aspectos, pero en otros, sentirte un absoluto fracaso. Se vale sentirse así, lo que no se vale es no hacer nada por cambiarlo y esperar un milagro.

En resumen, éxito y el fracaso, son ambos, sensaciones y experiencias personales.

En este caso, ¿qué te lleva a sentirte exitoso o fracasado?

TUS CREENCIAS SOBRE TI MISMO Y EL MUNDO

Imagínate que en tu cerebro tienes un mapa de navegación, pero el 80% de los datos están ocultos, así que no te queda de otra más que poner el piloto automático y ver a donde te lleva el barco. Eso es exactamente lo mismo que pasa cuando no somos conscientes del porqué hacemos lo que hacemos. Nuestros comportamientos están dirigidos por creencias que tenemos, y no sabemos que tenemos. Algunas operan a tu favor, otras en tu contra. Esa es la diferencia entre el éxito y el fracaso.

Aquello en lo que te sientes exitoso está sostenido por creencias generalmente positivas del tipo “yo puedo, yo merezco, yo soy capaz, lo que persigo es algo bueno”. Y por el contrario, las expresiones “yo debo de…”, “el éxito no es para mí”, “lograr esto me convierte en malo”, te evitan lograr lo que deseas. Obviamente no es algo que te digas conscientemente, pero una parte de tu mente lo cree. Las creencias limitantes más poderosas son las que están más escondidas (hasta que te decides a explorarlas) pero son las que tienen más impacto en nuestra vida.

Aquí cinco ejemplos de la vida real para que se pongan el saco si les queda:

  • Cuando crees que la felicidad está allá afuera de ti, en dinero, éxito profesional, una pareja, una familia, y depositas toda la responsabilidad de hacerte feliz sobre cosas, personas o símbolos que están fuera de ti. Y te pierdes de detonar tus recursos internos y de vivir en el arte de crear tu felicidad desde el interior, y te frustras con frecuencia cuando las cosas no resultan lo que esperabas.

  • Cuando eres mujer y no puedes crear y/o mantener una relación de pareja porque tu sistema familiar está lleno de mujeres solteras o divorciadas (tu mamá, tías, hermanas, etc). Ahí está la creencia súper inconsciente de que no “se debe” ser desleal al sistema, y que conservar y gozar una relación sería traicionar a las mujeres de tu clan familiar.

  • Cuando tienes la posibilidad de ganar mucho dinero con tu trabajo o talento, pero crees que el dinero es malo, que no es importante o corrompe a las personas, esa creencia negativa te lleva a no ganar lo suficiente o a ganar bien pero ser incapaz de administrarlo, el caso es que siempre andas sin un peso. Esa es una creencia que te obstaculiza generar dinero porque eso te llevaría a ser “malo” y obviamente nadie quiere conscientemente ser malo.

  • Cuando persigues el sueño de estudiar medicina porque tu mamá siempre ha querido un hijo médico, y aunque eres un gran estudiante, no te sientes enamorado de la profesión de médico, como te sientes con tu vocación de músico, sólo que cuando te atreviste a mencionar que te gustaría serlo, te criticaron y te dijeron que pusieras los pies sobre la tierra y tu elegiste darle gusto a los demás y buscar el éxito bajo los parámetros de otra persona a quien amas y quieres complacer, lo cual te convierte en el buen hijo pero no en el artista realizado que mereces ser.

  • Como cuando podías aspirar a un puesto mejor en tu trabajo, el cual es un logro en tu carrera, pero te quedaste callada porque eres mujer y crees que a las mujeres no las toman en cuenta para cargos importantes así nada más porque sí, o porque crees que tendrás que sacrificar tu maternidad y a tu familia.

Y ya le voy a parar aquí a esta carnicería para no atormentarlos más.

Recuerda: Si lo crees, lo creas. ¿Quieres cambiar tu realidad y experimentarte más exitoso? Comienza por transformar algunas de tus creencias en coaching o terapia emotiva racional, porque ya se que creas que el éxito es para ti o no es para ti, en ambos casos tendrás razón.

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