Los 10 peores hábitos del pensar

March 26, 2016

Los malos hábitos del pensar, o en otros términos, las distorsiones cognitivas, son esquemas equivocados para interpretar la realidad que generan múltiples consecuencias negativas: emociones tóxicas, conflictos en las relaciones con los demás, o una visión simplista y negativa de la vida. Algunas de estas distorsiones son:

  1. Establecimiento de estándares inflados: Son creencias mantenidas en forma rígida e inflexible acerca de cómo debería ser uno y los demás. Por ejemplo: 'Debo de hacer las cosas bien para merecer la aprobación y el afecto de los demás'. “Equis persona debería de cambiar”. La palabra “debería” implica un fuerte juicio, y una necesidad ridícula de encajar en estándares impuestos desde fuera, los cuales, además casi siempre son inalcanzables o exigen el pago de un alto precio en su obtención. Las exigencias hacia uno mismo se convierten en autocríticas y llevan a la inhibición del comportamiento. Las exigencias hacia los demás favorecen la ira, la rabia y la agresividad.

  2. Pensamiento Catastrófico. Se refiere a dar por sentada la proyección de un resultado desfavorable o trágico en el futuro, ante cualquier iniciativa. “Si viajamos de noche en carretera, nos van a asaltar”, “De seguro reprobaré el examen”, “Si me enamoro, me van a traicionar”. Lo más peligroso de esta distorsión radica en el hecho de que es tal nuestro poder personal que generalmente convertimos estos pensamientos en  profecías de autocumplimiento.

  3. Sobregeneralización. Es la tendencia a agrupar y a engordar categorías, encerrando en ellas todo aquello que se parezca. Ejemplo, “todos los hombres son infieles”, “Todos los políticos son corruptos”, “Siempre encontraré personas que me quieran manipular”. Quien sobregeneraliza utiliza palabras como siempre, nunca, todos, todo, nada, nadie, etc.  El mayor peligro de la sobregeneralización es que nos desconecta de la posibilidad de encontrar nuevos horizontes y de reconocer las mágicas excepciones que se presentan.

  4. El Etiquetado Rápido. Somos muy eficaces armando un concepto rápido de las personas, a partir de dos o tres rasgos. Por ejemplo, “Juan es muy exitoso”, “María es problemática”, etc. Por supuesto, la información con la que contamos es pobre por que se limita simplemente a etiquetar al otro partiendo solamente de lo que conocemos y de las referencias que tenemos. Pensar así generalmente nos desconecta de la posibilidad de conocer verdaderamente a la otra persona.

  5. Pensamiento Polarizado, blanco o negro. No se ven los términos medios, la realidad se percibe de una manera polarizada y extremista: o se es maravilloso, o se es horrible, o se es fuerte o se es débil, o se ama o se odia, gusta o disgusta. El mundo es en blanco y negro, no hay grises.

     

  6. Lectura de la Mente. A veces creemos saber lo que piensan los demás y porqué se comportan de la forma en que lo hacen: “ella está contigo por tu dinero”, “piensa que soy un inmaduro”, “lo que quiere es ponerme nervioso”, “lo que quiere es burlarse de mí”,   “piensa que soy un idiota”.

  7. Tomar las conductas de los demás y relacionarla directamente a nosotros mismos, positiva o negativamente. “Si Juan está serio, está enojado conmigo”, “Le fue mal en el examen a mi hijo, algo estoy haciendo mal.” Esto no quiere decir que no hay que hacerse responsable de los efectos que tienen nuestras acciones en los demás, lo que quiero decir es que es muy importante saber que no somos el centro de la vida de los demás y que no todo gira en torno a nosotros.

  8. Borrado o Percepción Selectiva: Significa poner atención en ciertos detalles y descartar otros. Generalmente ponemos atención a aquellas cuestiones que, o bien nos agradan mucho, o por otro lado tememos y nos incomoda. Por ejemplo, escuchar una oferta de trabajo increíble pero sin poder apreciar la belleza de la oportunidad por estar angustiado por que está “muy lejos de los rumbos que conoces”. Poner el foco en lo importante, te lleva a resolver los inconvenientes causados por lo no tan importante.

  9. Falta de índice referencial: Hacer mentalmente (y muchas veces expresar verbalmente) comparaciones generalizadas que limitan la información disponible:  “Juan es mejor que Pedro”, sin partir de una referencia, ¿es mejor haciendo qué?, O bien, “En Estados Unidos se vive mejor que en México” ¿en qué sentido? Cuando sustentamos nuestra manera de ver la vida en un pensamiento tan incompleto, tan falto de índice referencial, limitamos la capacidad para pensar sistémicamente, encontrar relaciones entre los eventos, ampliar nuestra percepción del mundo.

  10. Elaboración de planes en abstracto: El pensamiento en complicidad con el lenguaje, son el sistema más preciso para crear la realidad.

     

    Para esto, hay que establecer los “comandos” correctos “Voy a llamar a mamá hoy por la tarde”, “Voy a ponerme a dieta mañana mismo”… Planear sin calendario, es igual a nada. “Ya pronto voy a dejar de fumar”, “ Uno de estos días me inscribiré al gimnasio”. Este tipo de pensamiento mantiene a la gente hundida en su rutina, en ese gran sofá mejor conocido como “zona de confort”.

Piensa bonito, y nos leemos pronto.

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