Metamorfosis Humana

March 26, 2016

 

Cualquiera que sea tu impulso natural de desarrollarte personalmente, es un buen impulso que debe ser aprovechado. Ya sea que hayas decidido comenzar a hacer ejercicio, que te has mantenido firme durante una dieta y has logrado bajar de peso, ya sea que estés aprendiendo algún idioma, comenzaste a meditar o iniciaste un camino espiritual, o simplemente te levantas cada día buscando ser un mejor ejemplar de la especie humana, aplaudo tu iniciativa.

 

Todo lo que te lleve a ser mejor persona es algo que nos conviene a todos. Entre mejores humanos caminen por las calles, mejor para todos. El cambio tiene su propia manera de comportarse y siempre es igual hasta que lo hacemos consciente y podemos alterar el patrón y tomar el control. También ante el cambio hay detractores. A veces esos detractores son las personas más cercanas a nosotros, y generalmente se oponen al cambio (e incluso pueden llegar a sabotearlo), no por que sean malas personas, si no por que ven amenazados algunos de sus intereses. Un ejemplo es cuando un fumador deja de fumar; probablemente sus viejos amigos fumadores lo inciten a volver a fumar, no porque quieran su mal si no porque no quieren que el exfumador deje de pertenecer al grupo. Así que si te encuentras en un periodo de cambio y encuentras detractores alrededor tuyo, escúchalos, compréndelos, pero continúa en tu camino.

 

 

 

También es normal que en todo proceso de cambio hayan recaídas. Si bien, esto es parte del cambio y no necesariamente determina el éxito o fracaso de tu proyecto de transformación, si es muy importante que no permitas que se apoderen de ti emociones como la culpa, el fracaso, el remordimiento, la decepción. En estos casos es mejor tenerse paciencia, ser piadoso con uno mismo y autodisculparse el error, entendiendo que la recaída es parte normal de un proceso de cambio, pero recuperar la firmeza de la decisión en cuanto te des cuenta.

 

Un típico error que se comete cuando se busca cambiar, o imponerse un nuevo hábito saludable, es desconocer los pequeños avances que se van manifestando. Imagina que hoy decides empezar a correr. Cinco minutos después de empezar te sientes cansado y decides que llegaste a tu límite. En consecuencia puedes hacer dos cosas: sentirte fatal por el brevísimo avance, o sentirte genial porque hoy hiciste un poco más que ayer. Todo cambio es un proceso y debemos tener en cuenta la curva de aprendizaje que implica cualquier novedad. Es como si sembraras tomates y cuando surge el primer bote los pisoteas porque no parecen nada. Cualquier avance por mínimo que sea, es un avance.

 

Así que reúne todas tus fuerzas, recursos y autoconciencia y prospera en tu cambio, persigue tu sueño, haz lo que tengas que hacer.

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